viernes, 6 de noviembre de 2009

La razón de nadie

La razón de nadie se quedó sentada como una taza. Se olvidaron de echarle sal, se olvidaron de apimentarla. Se dijeron que una taza era tan sólo una taza, y que la razón, más valía olvidarla. Se dijeron que valía más un trago que cien palabras, se repitieron que conservar el calor era más bello que etiquetarlo en el papel. Porque bonitos son los muertos que se afichan, pero más lo son los que se quedan sin decir palabra. Y por colgar que no queden cuadros ni persianas, estanterías ni fundas de sofá. Que por silbar no queden melodías varias, algarabías y escenas de baile, cuarenta frailes en Ford Fiesta y un nudo de nogal.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Mas allá del arcén

El mundo se aguanta sin remos. Como una barca absurda, como un arca sin red, como un tren sin suelo, como una estancia sin pies. El mundo se aguanta por los pelos y ensoñamos paredes y establos sin ningún tipo de freno ni rehén, sin asomarnos demasiado al precipitado arcén, sin percatar demasiado que la tierra alargó su mano para darnos algo que coger, sin percatar todavía menos que la tierra nos estuvo a punto de coger.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Microrelatos de 151 palabras: Sebastópol

Cuatrocientos abrazadísimos y estrechados apretones sulfúricos. Inaugurando la escalinata del Sebastópol. Superamos vertiginosamente las idiosincrasias testarudas y las infinitas tarántulas del autocontrol. Aventurándonos descosidamente a la panacea de lametazos incandescentes y mordeduras imposibles. Amígdalas religiosas en el rez-de-chaussée. Precipitada y bochornosa generosidad. Pantalones y recovecos arremolinados. Agarrados sin conocimiento. Pasaporte primerizo a la intrepidez. Vaticinando lo insondable. Escudriñamos galerías portuarias. Cabalgamos infinitos laberintos de envergadura unicelular. Abrazadísimos y estrechados. Absolutamente hipnotizados por la naturaleza inalcanzable de la ensoñadísima concavidad. Enajenados a las posteriores lamentaciones, a los inevitables derrumbamientos de la infraestructura. Arrebujados y yuxtapuestos. Descerebrados sin acreditación. Mordeduras incandescentes. Luminiscencias varias. Reparaciones imposibles. A posteriori absolutamente amordazados. Sebastópol predecesor de galerías desertadas. Sebastópol antecesor de esdrújulas disonantes. Ralentizados sin-brújulas y sin concavidad. Apoltronados y estúpidos. Enamorados de la envergadura precipitándose. Acartonados en redundancias, navegantes sin tripulación. Transeúntes desmigajados, esmirriados polisíndetons de vertederos encontrados. Anonimato absoluto. Cabizbajos dibujamos cuatrocientos quilómetros out-of-control.

martes, 3 de noviembre de 2009

Tiempo muerto

¿Y si dijéramos que el tiempo,
al igual que la energía,
ni se crea ni se destruye,
tan sólo se transforma?

domingo, 1 de noviembre de 2009

She has power to wake the dead

Later in the night he saw, strangely,
the picture of himself as he
had been before she came. He thought:
"She has power to wake the dead".
IZAK DINESEN, Tempests

Ella tiene el poder de despertar a los muertos. Ella tiene rostros y sombras y voces y tiempos diferentes, nombres que no serán nombrados o sí, o lo serán como en las estelas o en la fabulación de sueños no cumplidos. Pero quienquiera que sea o haya sido, tiene el poder de despertar a los muertos. Ella, Lilith, la de todos los nombres, la intercesora, la telaraña, Diana de las encrucijadas, ángel azul, final refugio de Peer Gynt, restañadora, lamia, madre de la historia.