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miércoles, 17 de octubre de 2012

Smog y contrabajos


Arrastré sombras por las montañas
e incubé mis monstruos en cabañas,
lancé tiestos con flores a los muertos,
limpié las tumbas con sábanas
y retazos de sol.

Me prohibí sentir las raíces
que me anudaban al lecho,
junté los huesos y esculpí
nuevas fórmulas y reuní
el valor para decir que no.

Permití que el tiempo se aireara
pálido entre mis cabellos,
susurré
“la nieve es un caballo enhiesto”,
perdí los papeles
y los volví a encontrar.

Fumé como fuman los gusanos
en un país remoto,
rompí collares y espejos y vasos,
me manché con vino, aceite y migas de pan.
Reemprendí el sendero de baldosas amarillas.

Me acostumbré al sonido de la sangre,
entendí a las sirenas y a los gatos,
pensé que hablar era un juego de locos
y que aprender componía un ejercicio singular.
Que las bobinas duermen.

Que recuperar los hilos es tarea,
al final,
de las parcas,
y que los nietos vuelven
como huracanes bajo el aliento púrpura
de los pozos sepultados por el smog.

domingo, 27 de mayo de 2012

Laberinto definitivo (a contraluz)


El demonio entró en mis paredes,
entró en mi piel, entró en mi casa.
Lo arrasó todo, e intentó quedarse.

Sabía
paso a paso
todo lo que debía
hacer para aniquilarme.

El demonio entró en mi casa,
disfrazado de ladrón de almas,
cubierto de capas y sombras,
y soltó todas las armas.

Me persiguió por todas las habitaciones,
escapé escurriéndome entre todos los rincones,
hasta que viví y grité todo el miedo y todo el odio
y toda la soledad.

Decidí asumir que la muerte había dado
frutos inertes sobre las camas.
Recorrí uno a uno los cuerpos levantados
por el polvo y los mostré a la luz
para acechar al Diablo,
y seguí llorando,
tiesa como un Dédalo de marfil,
sólida como un palo,
enhiesta, débil y servil
como instrumento orfebre,
como aguja directa al corazón,
como escudero
fiel, certero, mudo
y pudorosamente inquebrantable.

viernes, 27 de abril de 2012

Toujours l’enfance qui se lève

Bonjour, mon enfance est prête pour se lever,

Bonjour, mon enfance est une boule de rêves,

Bonjour, mon enfance ne s’efface pas

à cause du temps qui passe,

nerveux et barbouillant,

polit mais maladroit,

mon enfance ne s’énerve pas

à cause de cette bombe qui bouge,

à cause de cette sorte de crise,

à cause de cette mélange indétrônable,

à cause de cet passé qui passe,

toujours à cause de nous.

Bonjour, je vais à quitter ma place,

Je vais à prendre un café,

Je vais à changer sans rime.

Bonjour, je vais à crier un peu,

Je vais à pleurer vers quelqu’un,

Je vais à jeter mon nom.

Bonjour, mon enfance est toujours

prête pour se lever, prête pour décider,

prête pour être née de nouveau.

viernes, 20 de abril de 2012

Los "ssshhhhttts" telúricos

Reuní el silencio de una tumba cerrada
y viajé hasta el fondo,
dónde las larvas pronunciaban
“ssshhhhttts” agudos y calvos,
perezosos y deshonestos,
moribundos y/o renacentistas,
­no atiné a decidirme por cuál,
pero sí logré descifrar
que su naturaleza conllevaba
a la vez lo post-mortem
y lo prenatal, lo innato
y/o lo incipiente.
Descubrí que sólo un buen grito
lograría sacarlos de sus casillas
para recolocarme en el nuevo estado
que me correspondía si seguía el tempo.
Esos “ssshhhhttts” sólo trataban
de postergar lo inevitable,
de contener la bestia
en proceso de transformación,
la carga mutante, amorfa
y bañada en viscosidad,
invisible para los que miran
sin mirar lo que aguarda
tras los paneles informativos,
tras las cortinas opacas,
tras las murallas de un viejo palacio.
Reuní el silencio de una tumba cerrada
y me escondí como quién se esconde
tras los paneles luminosos del autobús,
tras las celebraciones oficiales,
tras las acostumbradas muletillas del verbo.
Me escondí como quién trata de tragar
un caramelo caduco de sí mismo
y lo abandona a su suerte
en el fondo del estómago,
esperando a que nada ni nadie
lo haga devolver
a la superficie,
dónde quedaría expuesto a todo lo visible,
a todo lo fluorescente, a todo lo evidente y sórdido.
Me escondí bajo el silencio de una tumba cerrada,
sin encontrar la llave que pudiera cerrarla.

sábado, 7 de abril de 2012

7 de 7

Discerní el abismo

De la tierra sólida

Y descubrí que el estatismo

Nos persigue

Hasta que nos lanzamos

A la vida que se esconde

En lo oscuro.


Discerní la realidad muerta

De la verdad innata

Y volví a soñar

Con el cuerpo de las lombrices

Que tejen sus alas

Entre las paredes

De las hojas de lechuga.


Discerní lo sórdido

De lo cotidiano

Y lloré por haber olvidado

La débil línea que separa

Lo vivo de los restos,

De lo deshuesado,

De lo funesto.


Me subí a una rama

E intenté alcanzar

Lo que no se podía narrar

Ni argumentar

Ni dibujar

Ni cantar

O apenas conjugar.


Sugerí algunas cosas

A las hojas que me encontré

Cerca del cielo

Y escuché que me pedían

Que volviera a descender

Si anhelaba ver mejor

Las estrellas.


Me tumbé sobre la hierba

Me comí un par de pétalos

Dos hormigas y un caracol

Vomité y seguí contemplando

La luna que insistía en permanecer

De levante a partes iguales

En el día y en la noche.


Me levanté y asumí

El estiércol anidado en mis zapatos

Asumí los cordones demasiado largos

Me deshice de todos ellos

Y volví a sentir la humedad dormida

Bajo la planta de mis pies,

Los colores ocultos bajo la tierra.



*7 de 7, porque aquí se encuentran 7 estrofas de 7 versos,

y porque hoy es 07 del 04 del 12 (4+1+2=7), es decir, 7 de 7.

domingo, 25 de marzo de 2012

Y seguí (del vacío hasta la Antártida)

Me rompí los zapatos de correr hasta el fondo de todas las paredes tapiadas con plomo, y descubrí que se podían romper una detrás de otra, desde mis pies, desde mis manos, desde mis gritos y mis esperpentos enajenados. Me rompí la cabeza y me la até a un cordón desatado, y seguí tirando hasta que el dolor se salía de mi ombligo y me obligaba a volver a tirar. Me rasgué las vestiduras, me rompí las armaduras, me cargué todo lo que era mío, me perdí en la vacuidad de mi nuevo ser des-maniatado y hecho pedazos. Me reí como se ríe el cristal de una botella rota en décimas de segundo. Me rompí como se rompe un espejo o una taza de té, o un cenicero, o una cáscara de huevo. Y seguí.

viernes, 9 de marzo de 2012

La muerte de las amapolas o el final del tigre de arroz.

Si los deseos fueran burbujas de arroz
serían más livianos que las alfombras
y que las sombras de andar por casa.

Si los deseos fueran planos como la tierra
hace más de mil años luz podríamos
tragarlos, digerirlos y/o vomitarlos.

Si los deseos fueran lanzas menos poderosas
que las bombas atómicas o los pelotones
podríamos saludarlos y dejarlos pasar.

Si los deseos fueran chiches que no se agarran
a la sangre propensa a “toxicitar”,
podríamos, al fin, vivir en paz.

Si los deseos fueran menos que un caballo,
menos que un tigre, o menos que un ángel
exterminador, estaríamos a salvo.

Si los deseos se escaparan como se escapan
los minutos, las golondrinas o las amapolas,
los podríamos ver migrar y/o morir con precisión.

Si los deseos fueran siete estrofas de tres,
este triste tigre blanco
sería su final.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Los agujeros y los peces

Te sentí como se sienten las lunas:

Dentro, dentro, dentro

E intenté que no se viera tanto

Ese sentir de elefante quieto,

De colonia de animales

Que se acercan,

De colores liberados

De su nombre,

De esmeraldas que se muestran

Bajo un montón de tierra.


Te sentí como se sienten los secretos,

Escudados bajo una espesa capa

De códigos atentos.


Te sentí como mi sombra,

Que entraba y salía de mí

Unas cien mil veces

Cada noche y cada día.


Te sentí de todas las maneras

Que uno siente antes de nacer,

Te sentí como sentirían las válvulas

De escape de los sentidos cuando callan,

Te sentí como un pez en mi alfombra,

Te sentí como una especie en extinción,

Te sentí como un rostro de mi ser

Todavía dormido en la sombra.

jueves, 1 de marzo de 2012

¡Extra, extra, arroz negro! ¡...y censuras fuera!




Hace un par de días que quiero deciros que...¡podéis encontrar una breve y sucinta selección de mis poemas en la revista que se hace llamar BcnWEEK o BcnMES! Se encuentra en bares y/o centros culturales de Barcelona, es gratuita y está esperando a ser tomada por vosotros. Si clickáis aquí http://issuu.com/bcnmes/docs/bcn_mes_008 y vais a la página 10 también les podréis echar un ojo, y/o también aquí: http://www.bcnmes.com/columns/arroz-negro-008/.

El otro día, a raíz de este vídeo que descubrí, le estuve dando vueltas a lo que es la censura, a lo que significa, ha significado y significará para nosotros. Me pregunté cuál seria el primer momento en la historia, la primera situación compleja que nos forzó u obligó a sentirnos con la necesidad de autocensurarnos. El primer momento en el que pensamos algo por segunda vez, el primer momento en el que sentimos vergüenza de nosotros mismos. El primer momento en el que percibimos que nuestros sentimientos se nos escapaban de las manos. Y a quién se le pudo ocurrir que tal cosa podía ser censurable. No se censuren tanto, por favor. Ni la vida ni la poesía se deben censurar jamás. A disfrutar. A seguir el hilo rojo que nos dicta desde dentro.


viernes, 24 de febrero de 2012

Mareas y bebidas con gas

Y cómo.
No pedir nada más de lo “pedible”.
No “pedigüeñar” lo que se ama a sorbos.
No turbarse el ánimo cuando la bebida se escapa,
rebosa continentes y huye de los márgenes,
explota, grita y golpea las paredes,
se dispone a ser otra,
se dispone a convertirse en toxicidad,
se dispone a repetir alcantarillas,
a encontrar seres subterráneos
y dorados, a mermar,
sólo después de la catástrofe,
a arrodillarse,
sólo después de haber cedido,
sólo después de haber robado el alma
y la piel del lobo a la luna,
sólo después de haber
olido la profundidad,
lamido la tierra,
mordido los huesos
y rebañado las esquinas calcáreas,
después de haber vomitado el deber.
Y cómo no.
Cómo no entregarnos como esclavos.
Cómo no caer a cuatro patas.
Cómo no dejarnos tragar por el agua.
Y cómo.
No desear resucitar.

martes, 21 de febrero de 2012

Desagües en la sangre

Me dijeron que el silencio
se iría por el desagüe.
Que en el centro del mundo
siempre es de noche.
Que por dentro estamos
hechos de oscuridad.
Me dijeron que todo
lo que no vemos
puede mordernos
igual de fuerte
en el estómago,
en cualquier momento,
en cualquier ciudad.
Nuestro fuero interno
es un desconocido veloz.
Y la pátina social
es un insulto
para los que corren.
Me dormiría si pudiera
quedarme para siempre
dentro de esta intensidad
informe y deshuesada.
Me dijeron que el silencio
sólo era una parte de mí.
Me dijeron que vinimos
de este agujero negro,
y que no cesaríamos de volver
de devolver, de volver a él.
Y traté de sacarlo todo afuera,
traté de arrojar silencio
sobre la oscuridad informe,
traté de poner notas a la carne,
traté de escupir fuerte para ver,
traté de arrancar rápido para señalar,
traté de girar la piel para poder sentir
lo rutinario y lo amorfo y lo apelmazado,
traté de extraer y de libar la sangre,
traté de vaciarme por entero
una y otra vez de nuevo,
entré en mi vacuidad
y me di cuenta
de que se había vuelto a llenar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Huecos, huesos, frenesí y esta urna de cristal

A veces
Algo nos dice
Que hay un hueco
Dentro de nosotros
Muy difícil de saciar.
Un hueco arremolinado
Que no se marcha,
Y que a veces,
Más que un hueco,
Parece una mancha.
Nos busca y nos persigue
Y nos encuentra
Y luego nos obliga
A traerle aquello
Que necesita tragar,
Algunas cosas simples
Y otras tan complicadas
De cazar como un rabo de burro,
Un diente de conejo,
Leche de cabra montesa,
Corazón de diablo
O miembros de un toro senil.
A veces nos lo pone tan difícil
Que no sabemos cómo decirle
¿Para qué?, ¡Márchate de aquí!
Tu mancha y tú dejadme
Vivir en paz,
Sin deseos,
Sin hambre,
Sin ganas de matar a un buey
Por navidad,
Sin necesidad,
Sin locura hueca,
Sin fiebre ni frenesí,
Dejadme marchar
A mí,
Fuera de aquí,
Echadme de vuestras cadenas
De esclava de este cuerpo,
Largad vuestros huesos
Y tendedme aquí,
Tranquila,
Bajo esta urna de cristal.

martes, 31 de enero de 2012

La paz sobre una servilleta ardiente

Sin querer ya estoy ahí,
en el fondo del pozo
de mis deseos,
descontando uno a uno
cuál prefiero ver nacer
primero, cuál me quiero
comer antes del desayuno,
sin nada en el estómago
vacío del presente
que me espera
en este día
con cielo
por capota,
con uñas congeladas
y ninguna sombra
detrás de mí.
Sin querer ya estoy ahí,
al borde de mi precipicio,
al final de mi cerebro
y en el inicio de mi sangre,
sin querer ya no quiero
nada más que lo que quiero,
ya no digo nada más que lo que digo,
ya no espero nada más que aquello
que me espera en el lado
que está más cerca de mí.
Sin querer ya no puedo
contener más el aire,
ya no puedo ver más sin ver,
ya no puedo dejar de sentir
como mi cuerpo se posa
en el alféizar de mi innata
sensibilidad, de mi canto respirado,
de mi lluvia y mi tormenta y mi calma,
de mi sabor cambiante y mis escamas de pez
o de lagarto, de mi piel vuelta
y de mis movimientos orgánicos,
de mi vorágine casual,
mi llanto,
mi desconcierto y mi puntualidad,
mi sonrisa,
mis sueños en dibujos de papel,
mis sueños sobre la mesa,
mi risa dibujada sobre la paz
de esta servilleta ardiente.

sábado, 28 de enero de 2012

Juegos de la tierra al aire

Los árboles crecían debajo de la tierra

Y se hundían sus raíces bajo el agua

Y comunicaban su savia con el resto

De la vida subterránea,

Con sus manos de ciempiés

Y escarcha, con sus uñas en marcha,

Con sus jamelgos disfrazados de cilantro,

Y su manera de soñar profunda,

Su ansia calma por correr hacia el fondo,

Su deseo de buzo de tierra y mar.


Las ramas de los árboles bajaban y jugaban

Inspirando la belleza de lo oculto,

Raspaban con su nariz los nidos de huella,

Se dejaban llevar por los mapas de oído,

Conjuraban vicios y onomatopeyas

Sin dejar de bajar y bajar y bajar,

Sin dejar de reír demasiado

O sin dejar de vencerse al agua,

Y volvieron a encontrar

Joyas con plumas plateadas

Y bolitas brillantes

De todos los colores,

Y creyeron ver pájaros

Allá abajo

Que se esforzaban

Por volar.


Y de nuevo

Los árboles volaron

Sin saber cómo

Y de lo profundo

Podían nacer estrellas o flores

Que estaban en contacto con otras dimensiones

Y cruzaron sin más el límite horizontal

Se quitaron los pesos y nacieron como globos

Como espías aventajados del universo

Como serpentinas lanzadas al espacio

Como topos que se deciden a salir,

Y comprobaron que su savia

Tenía el poder intrínseco

De la velocidad.

viernes, 27 de enero de 2012

Dormida, veo.

Dormida
Mi piel se alisa y se estira
Dormida
Permanezco unida
Dormida
Soy de otro material
Que no corresponde
Ni a éste ni al otro lugar
Dormida
Puedo viajar en espiral
Y subir a la velocidad de la luz
Me recuerdo antes
Dormida-Dormida
Antes que despierta
Más despierta
Dormida
Que despierta
Más de mí dormida
Que aquí
Cuando no estoy escribiendo
Cuando actúo antes que siento
Si no actúo por sentir directo
Y me duermo
Si vivo sin estar dormida
Me aburro
Si no duermo una vez al día
Me muero
Si no duermo para volver a mí
Para volver aquí
Para volver a ver las cosas
Con su alumbre cierto
Forma y contenido sin juego
Un camino firme para los ciegos
Y si me duermo
Veo.

jueves, 26 de enero de 2012

Baño de tinieblas y un solo corazón

Tengo un corazón de plata

En la punta de los labios

Y no sé hacia dónde debo

Dirigir su bienaventurado

Ritmo de serpientes

Que se mueven

Como cintas de árbol

Como estelas doradas

Cuando el cielo está

En la tarde

Cuando los gorriones

Se dignan a hablar

Cuando los sonidos bailan

Uno al compás del otro

Y se acercan

Y se acercan

Y se vuelven a mover

Como la lava que se cuece

En el centro de cada

Corazón

Como las amebas

Que mueven

Los espacios lentos

Como los ladridos

Que se escuchan

Detrás de cada noche

Y dicen “nada”

“Aquí ya está el silencio”

Como los momentos

Que se quedan guardados

En un cajón curado

Cómo el vino

En la garganta

Y las amígdalas sonando

Bajo las olas del placer

Dormido en los rincones

Oscuros de todos nuestros

Órganos sumidos al tacto

De lo que ingerimos

Y de lo que no ingerimos

Más allá de la mente

Más allá de nuestros ritmos

Internos pero vivos

Como el pan y la levadura

Los cereales y la carne de cordero

El cardamomo, la sal y los dientes

Las espinas, el pescado, el ajo

El azúcar y de nuevo el pan,

Las naranjas y el café

Solo como la mar

Salada y aterrada

Por ser la gota

Que colmó la muerte

De cada historia

De cada vendaval

De tiniebla y luz pescada

Tras los agujeros terrestres

Y las ganas de volver a empezar

Cada vez que la vida se levanta

Con las cortinas

Con el olor a croissant,

Con dicharacheras encinas,

Con el viento entre cada tallo

Subiendo hacia las montañas,

Con las bocinas y la calma,

Con los nervios de estar vivo

Y perdido en medio de los vivos,

Con el temple de seguir siendo uno

Mañana tras mañana,

Con la tenacidad de seguir diciendo

Lo que se quiere con este corazón,

Con este corazón impreso

En la tormenta,

Siempre a punto de ser

Baño de tinieblas

O pastel de melocotón.

Un pedazo que tiembla en medio de la inmensidad

















Los sueños son tan claros

Y la realidad es tan escasa

Que se nos nubla la vista

Nada más despertar.


Más allá del cristal está

Todo dispuesto a pedazos,

Dividido y escondido

Entre distintas porciones

Del pastel que viaja

De una punta a otra punta

De la superficie terrestre

Y más allá,

Pero el cerebro se vuelve

Loco por unir los pedazos

Y conseguir tener

Pensamientos claros,

Unidos y sólidos

Como los que permanecen

Intactos en los sueños,

Fuera del alcance

De la partición de afuera,

De la dispersión

Que nos despista

Y nos hace estar

Día a día

Fuera de sí,

Con la mente separada

De nuestra fuente.


Si volvemos a ella

Cada noche

Podremos ver

Cómo la realidad

De afuera

Es tan sólo un pedazo

Que tiembla

En medio

De la inmensidad.

martes, 24 de enero de 2012

El alma saliendo por la boca

Había días en los que lo de adentro
se escurría tanto por escapar afuera
que los límites tatuados por la piel
no eran suficiente vértice para sostener
el equilibrio de tal locomoción en marcha.
Había días en los que ningún sostén
era capaz de contener nada,
ni los sonidos, ni los temblores,
ni ninguno de los sentidos válidos,
ni ninguna risa ni ningún estómago,
ni la comida que viaja adentro,
ni los acostumbrados órganos
a permanecer en silencio,
ni las palabras, ni la saliva ni las lágrimas,
ni el pasado ni el futuro ni las presentes
bocanadas de aire y de agua, de llamaradas,
de tierra arrastrada por tierras ahora vírgenes
y tan muertas a la vez, ni las historias tristes
ni los finales felices, ni las conversaciones a medias
ni la luz de las velas, ni lo de fuera ni lo de adentro,
ni lo de dentro ni lo de afuera, ni los colores,
ni los olores ni el vómito, ni los todos ni las nadas,
nada de nada, todo listo, todo en la línea de salida,
todo en el cruce de sentidos, todo agolpado en el vértice,
mudo, quieto, tintineante, repleto y hasta con arcadas,
asfixiado, desesperado por explotar al fin.
Todo sonido.
El alma sale por la boca y sigue siendo muda.

viernes, 13 de enero de 2012

Recuerdos de otro lugar

Vivíamos muy lejos de aquí,

viajábamos muy rápido,

y lo que es vivir era otra cosa.

Quizás era más parecido a existir,

y no es porque no viviéramos,

sino porque aquí vivir es sinónimo

de pesadez, lentitud y esfuerzo.

Aquí viviendo hasta los olores

se vuelven lentos y se mezclan

y pueden provocar vómitos.

Aquí nada es directo,

todo va por carreteras secundarias,

aquí se enganchan restos de tierra

ensangrentada y sudor sobre la tierra,

aquí se tose, se estornuda y todo es

intenso y pueril como las cloacas,

aunque se trate de sexo o de poesía,

aunque se trate de filosofía, libros

o belleza envasada y sublimada,

aquí todo paga su peaje de estanque,

su coordenada, su eslabón, su encaje;

su penitencia.

Aquí no es tan fácil ser lo que se es

aunque uno lo repita a su cuerpo

cada mañana, aunque uno lo escriba,

lo dibuje o lo cante, aquí no es fácil

ser lo que éramos cuando existíamos

y vivíamos, muy lejos de aquí.

jueves, 12 de enero de 2012

Hirondelle, tout de suite.

Tsuit, tsuit, tsuit,
bella hirondelle,
el otro día fue mi cumpleaños
y me regalaron un vestido de golondrinas,
y eso que suelo cumplir en invierno
pero resulta que estoy migrando
de un número a otro
aunque todavía me queda un año
para que se cumpla la completa migración.
Tsuit, tsuit, tsuit,
bonita hirondelle,
sé paciente y ayúdame a cruzar la frontera
que me hace falta para atravesar los límites,
los pueblos, las ciudades y las comarcas,
los países, los lagos, los mares y las montañas,
la calidad de las profesiones y las identidades.
Reúne todo el valor que haga falta
para lanzarme a la carretera y agudizar mi canto,
para liberarme de maletas pesadas y jarrones viejos,
para contar tan sólo con las flechas que amo,
ahora, hoy, dentro,
y haz que esas se conviertan en la única ley
necesaria para cumplir el salto migratorio,
tsuit, tsuit, tsuit,
hirondelle,
tout de suite.