miércoles, 17 de octubre de 2012
Smog y contrabajos
domingo, 27 de mayo de 2012
Laberinto definitivo (a contraluz)
viernes, 27 de abril de 2012
Toujours l’enfance qui se lève
Bonjour, mon enfance est une boule de rêves,
Bonjour, mon enfance ne s’efface pas
à cause du temps qui passe,
nerveux et barbouillant,
polit mais maladroit,
mon enfance ne s’énerve pas
à cause de cette bombe qui bouge,
à cause de cette sorte de crise,
à cause de cette mélange indétrônable,
à cause de cet passé qui passe,
toujours à cause de nous.
Bonjour, je vais à quitter ma place,
Je vais à prendre un café,
Je vais à changer sans rime.
Bonjour, je vais à crier un peu,
Je vais à pleurer vers quelqu’un,
Je vais à jeter mon nom.
Bonjour, mon enfance est toujours
prête pour se lever, prête pour décider,
prête pour être née de nouveau.
viernes, 20 de abril de 2012
Los "ssshhhhttts" telúricos
y viajé hasta el fondo,
dónde las larvas pronunciaban
“ssshhhhttts” agudos y calvos,
perezosos y deshonestos,
moribundos y/o renacentistas,
no atiné a decidirme por cuál,
pero sí logré descifrar
que su naturaleza conllevaba
a la vez lo post-mortem
y lo prenatal, lo innato
y/o lo incipiente.
Descubrí que sólo un buen grito
lograría sacarlos de sus casillas
para recolocarme en el nuevo estado
que me correspondía si seguía el tempo.
Esos “ssshhhhttts” sólo trataban
de postergar lo inevitable,
de contener la bestia
en proceso de transformación,
la carga mutante, amorfa
y bañada en viscosidad,
invisible para los que miran
sin mirar lo que aguarda
tras los paneles informativos,
tras las cortinas opacas,
tras las murallas de un viejo palacio.
Reuní el silencio de una tumba cerrada
y me escondí como quién se esconde
tras los paneles luminosos del autobús,
tras las celebraciones oficiales,
tras las acostumbradas muletillas del verbo.
Me escondí como quién trata de tragar
un caramelo caduco de sí mismo
y lo abandona a su suerte
en el fondo del estómago,
esperando a que nada ni nadie
lo haga devolver
a la superficie,
dónde quedaría expuesto a todo lo visible,
a todo lo fluorescente, a todo lo evidente y sórdido.
Me escondí bajo el silencio de una tumba cerrada,
sin encontrar la llave que pudiera cerrarla.
sábado, 7 de abril de 2012
7 de 7
Discerní el abismo
De la tierra sólida
Y descubrí que el estatismo
Nos persigue
Hasta que nos lanzamos
A la vida que se esconde
En lo oscuro.
Discerní la realidad muerta
De la verdad innata
Y volví a soñar
Con el cuerpo de las lombrices
Que tejen sus alas
Entre las paredes
De las hojas de lechuga.
Discerní lo sórdido
De lo cotidiano
Y lloré por haber olvidado
La débil línea que separa
Lo vivo de los restos,
De lo deshuesado,
De lo funesto.
Me subí a una rama
E intenté alcanzar
Lo que no se podía narrar
Ni argumentar
Ni dibujar
Ni cantar
O apenas conjugar.
Sugerí algunas cosas
A las hojas que me encontré
Cerca del cielo
Y escuché que me pedían
Que volviera a descender
Si anhelaba ver mejor
Las estrellas.
Me tumbé sobre la hierba
Me comí un par de pétalos
Dos hormigas y un caracol
Vomité y seguí contemplando
La luna que insistía en permanecer
De levante a partes iguales
En el día y en la noche.
Me levanté y asumí
El estiércol anidado en mis zapatos
Asumí los cordones demasiado largos
Me deshice de todos ellos
Y volví a sentir la humedad dormida
Bajo la planta de mis pies,
Los colores ocultos bajo la tierra.
*7 de 7, porque aquí se encuentran 7 estrofas de 7 versos,
y porque hoy es 07 del 04 del 12 (4+1+2=7), es decir, 7 de 7.
domingo, 25 de marzo de 2012
Y seguí (del vacío hasta la Antártida)
Me rompí los zapatos de correr hasta el fondo de todas las paredes tapiadas con plomo, y descubrí que se podían romper una detrás de otra, desde mis pies, desde mis manos, desde mis gritos y mis esperpentos enajenados. Me rompí la cabeza y me la até a un cordón desatado, y seguí tirando hasta que el dolor se salía de mi ombligo y me obligaba a volver a tirar. Me rasgué las vestiduras, me rompí las armaduras, me cargué todo lo que era mío, me perdí en la vacuidad de mi nuevo ser des-maniatado y hecho pedazos. Me reí como se ríe el cristal de una botella rota en décimas de segundo. Me rompí como se rompe un espejo o una taza de té, o un cenicero, o una cáscara de huevo. Y seguí.
viernes, 9 de marzo de 2012
La muerte de las amapolas o el final del tigre de arroz.
serían más livianos que las alfombras
y que las sombras de andar por casa.
Si los deseos fueran planos como la tierra
hace más de mil años luz podríamos
tragarlos, digerirlos y/o vomitarlos.
Si los deseos fueran lanzas menos poderosas
que las bombas atómicas o los pelotones
podríamos saludarlos y dejarlos pasar.
Si los deseos fueran chiches que no se agarran
a la sangre propensa a “toxicitar”,
podríamos, al fin, vivir en paz.
Si los deseos fueran menos que un caballo,
menos que un tigre, o menos que un ángel
exterminador, estaríamos a salvo.
Si los deseos se escaparan como se escapan
los minutos, las golondrinas o las amapolas,
los podríamos ver migrar y/o morir con precisión.
Si los deseos fueran siete estrofas de tres,
este triste tigre blanco
sería su final.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Los agujeros y los peces
Te sentí como se sienten las lunas:
Dentro, dentro, dentro
E intenté que no se viera tanto
Ese sentir de elefante quieto,
De colonia de animales
Que se acercan,
De colores liberados
De su nombre,
De esmeraldas que se muestran
Bajo un montón de tierra.
Te sentí como se sienten los secretos,
Escudados bajo una espesa capa
De códigos atentos.
Te sentí como mi sombra,
Que entraba y salía de mí
Unas cien mil veces
Cada noche y cada día.
Te sentí de todas las maneras
Que uno siente antes de nacer,
Te sentí como sentirían las válvulas
De escape de los sentidos cuando callan,
Te sentí como un pez en mi alfombra,
Te sentí como una especie en extinción,
Te sentí como un rostro de mi ser
Todavía dormido en la sombra.
jueves, 1 de marzo de 2012
¡Extra, extra, arroz negro! ¡...y censuras fuera!
El otro día, a raíz de este vídeo que descubrí, le estuve dando vueltas a lo que es la censura, a lo que significa, ha significado y significará para nosotros. Me pregunté cuál seria el primer momento en la historia, la primera situación compleja que nos forzó u obligó a sentirnos con la necesidad de autocensurarnos. El primer momento en el que pensamos algo por segunda vez, el primer momento en el que sentimos vergüenza de nosotros mismos. El primer momento en el que percibimos que nuestros sentimientos se nos escapaban de las manos. Y a quién se le pudo ocurrir que tal cosa podía ser censurable. No se censuren tanto, por favor. Ni la vida ni la poesía se deben censurar jamás. A disfrutar. A seguir el hilo rojo que nos dicta desde dentro.
viernes, 24 de febrero de 2012
Mareas y bebidas con gas
No pedir nada más de lo “pedible”.
No “pedigüeñar” lo que se ama a sorbos.
No turbarse el ánimo cuando la bebida se escapa,
rebosa continentes y huye de los márgenes,
explota, grita y golpea las paredes,
se dispone a ser otra,
se dispone a convertirse en toxicidad,
se dispone a repetir alcantarillas,
a encontrar seres subterráneos
y dorados, a mermar,
sólo después de la catástrofe,
a arrodillarse,
sólo después de haber cedido,
sólo después de haber robado el alma
y la piel del lobo a la luna,
sólo después de haber
olido la profundidad,
lamido la tierra,
mordido los huesos
y rebañado las esquinas calcáreas,
después de haber vomitado el deber.
Y cómo no.
Cómo no entregarnos como esclavos.
Cómo no caer a cuatro patas.
Cómo no dejarnos tragar por el agua.
Y cómo.
No desear resucitar.
martes, 21 de febrero de 2012
Desagües en la sangre
se iría por el desagüe.
Que en el centro del mundo
siempre es de noche.
Que por dentro estamos
hechos de oscuridad.
Me dijeron que todo
lo que no vemos
puede mordernos
igual de fuerte
en el estómago,
en cualquier momento,
en cualquier ciudad.
Nuestro fuero interno
es un desconocido veloz.
Y la pátina social
es un insulto
para los que corren.
Me dormiría si pudiera
quedarme para siempre
dentro de esta intensidad
informe y deshuesada.
Me dijeron que el silencio
sólo era una parte de mí.
Me dijeron que vinimos
de este agujero negro,
y que no cesaríamos de volver
de devolver, de volver a él.
Y traté de sacarlo todo afuera,
traté de arrojar silencio
sobre la oscuridad informe,
traté de poner notas a la carne,
traté de escupir fuerte para ver,
traté de arrancar rápido para señalar,
traté de girar la piel para poder sentir
lo rutinario y lo amorfo y lo apelmazado,
traté de extraer y de libar la sangre,
traté de vaciarme por entero
una y otra vez de nuevo,
entré en mi vacuidad
y me di cuenta
de que se había vuelto a llenar.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Huecos, huesos, frenesí y esta urna de cristal
Algo nos dice
Que hay un hueco
Dentro de nosotros
Muy difícil de saciar.
Un hueco arremolinado
Que no se marcha,
Y que a veces,
Más que un hueco,
Parece una mancha.
Nos busca y nos persigue
Y nos encuentra
Y luego nos obliga
A traerle aquello
Que necesita tragar,
Algunas cosas simples
Y otras tan complicadas
De cazar como un rabo de burro,
Un diente de conejo,
Leche de cabra montesa,
Corazón de diablo
O miembros de un toro senil.
A veces nos lo pone tan difícil
Que no sabemos cómo decirle
¿Para qué?, ¡Márchate de aquí!
Tu mancha y tú dejadme
Vivir en paz,
Sin deseos,
Sin hambre,
Sin ganas de matar a un buey
Por navidad,
Sin necesidad,
Sin locura hueca,
Sin fiebre ni frenesí,
Dejadme marchar
A mí,
Fuera de aquí,
Echadme de vuestras cadenas
De esclava de este cuerpo,
Largad vuestros huesos
Y tendedme aquí,
Tranquila,
Bajo esta urna de cristal.
martes, 31 de enero de 2012
La paz sobre una servilleta ardiente
en el fondo del pozo
de mis deseos,
descontando uno a uno
cuál prefiero ver nacer
primero, cuál me quiero
comer antes del desayuno,
sin nada en el estómago
vacío del presente
que me espera
en este día
con cielo
por capota,
con uñas congeladas
y ninguna sombra
detrás de mí.
Sin querer ya estoy ahí,
al borde de mi precipicio,
al final de mi cerebro
y en el inicio de mi sangre,
sin querer ya no quiero
nada más que lo que quiero,
ya no digo nada más que lo que digo,
ya no espero nada más que aquello
que me espera en el lado
que está más cerca de mí.
Sin querer ya no puedo
contener más el aire,
ya no puedo ver más sin ver,
ya no puedo dejar de sentir
como mi cuerpo se posa
en el alféizar de mi innata
sensibilidad, de mi canto respirado,
de mi lluvia y mi tormenta y mi calma,
de mi sabor cambiante y mis escamas de pez
o de lagarto, de mi piel vuelta
y de mis movimientos orgánicos,
de mi vorágine casual,
mi llanto,
mi desconcierto y mi puntualidad,
mi sonrisa,
mis sueños en dibujos de papel,
mis sueños sobre la mesa,
mi risa dibujada sobre la paz
de esta servilleta ardiente.
sábado, 28 de enero de 2012
Juegos de la tierra al aire
Los árboles crecían debajo de la tierra
Y se hundían sus raíces bajo el agua
Y comunicaban su savia con el resto
De la vida subterránea,
Con sus manos de ciempiés
Y escarcha, con sus uñas en marcha,
Con sus jamelgos disfrazados de cilantro,
Y su manera de soñar profunda,
Su ansia calma por correr hacia el fondo,
Su deseo de buzo de tierra y mar.
Las ramas de los árboles bajaban y jugaban
Inspirando la belleza de lo oculto,
Raspaban con su nariz los nidos de huella,
Se dejaban llevar por los mapas de oído,
Conjuraban vicios y onomatopeyas
Sin dejar de bajar y bajar y bajar,
Sin dejar de reír demasiado
O sin dejar de vencerse al agua,
Y volvieron a encontrar
Joyas con plumas plateadas
Y bolitas brillantes
De todos los colores,
Y creyeron ver pájaros
Allá abajo
Que se esforzaban
Por volar.
Y de nuevo
Los árboles volaron
Sin saber cómo
Y de lo profundo
Podían nacer estrellas o flores
Que estaban en contacto con otras dimensiones
Y cruzaron sin más el límite horizontal
Se quitaron los pesos y nacieron como globos
Como espías aventajados del universo
Como serpentinas lanzadas al espacio
Como topos que se deciden a salir,
Y comprobaron que su savia
Tenía el poder intrínseco
De la velocidad.
viernes, 27 de enero de 2012
Dormida, veo.
Mi piel se alisa y se estira
Dormida
Permanezco unida
Dormida
Soy de otro material
Que no corresponde
Ni a éste ni al otro lugar
Dormida
Puedo viajar en espiral
Y subir a la velocidad de la luz
Me recuerdo antes
Dormida-Dormida
Antes que despierta
Más despierta
Dormida
Que despierta
Más de mí dormida
Que aquí
Cuando no estoy escribiendo
Cuando actúo antes que siento
Si no actúo por sentir directo
Y me duermo
Si vivo sin estar dormida
Me aburro
Si no duermo una vez al día
Me muero
Si no duermo para volver a mí
Para volver aquí
Para volver a ver las cosas
Con su alumbre cierto
Forma y contenido sin juego
Un camino firme para los ciegos
Y si me duermo
Veo.
jueves, 26 de enero de 2012
Baño de tinieblas y un solo corazón
Tengo un corazón de plata
En la punta de los labios
Y no sé hacia dónde debo
Dirigir su bienaventurado
Ritmo de serpientes
Que se mueven
Como cintas de árbol
Como estelas doradas
Cuando el cielo está
En la tarde
Cuando los gorriones
Se dignan a hablar
Cuando los sonidos bailan
Uno al compás del otro
Y se acercan
Y se acercan
Y se vuelven a mover
Como la lava que se cuece
En el centro de cada
Corazón
Como las amebas
Que mueven
Los espacios lentos
Como los ladridos
Que se escuchan
Detrás de cada noche
Y dicen “nada”
“Aquí ya está el silencio”
Como los momentos
Que se quedan guardados
En un cajón curado
Cómo el vino
En la garganta
Y las amígdalas sonando
Bajo las olas del placer
Dormido en los rincones
Oscuros de todos nuestros
Órganos sumidos al tacto
De lo que ingerimos
Y de lo que no ingerimos
Más allá de la mente
Más allá de nuestros ritmos
Internos pero vivos
Como el pan y la levadura
Los cereales y la carne de cordero
El cardamomo, la sal y los dientes
Las espinas, el pescado, el ajo
El azúcar y de nuevo el pan,
Las naranjas y el café
Solo como la mar
Salada y aterrada
Por ser la gota
Que colmó la muerte
De cada historia
De cada vendaval
De tiniebla y luz pescada
Tras los agujeros terrestres
Y las ganas de volver a empezar
Cada vez que la vida se levanta
Con las cortinas
Con el olor a croissant,
Con dicharacheras encinas,
Con el viento entre cada tallo
Subiendo hacia las montañas,
Con las bocinas y la calma,
Con los nervios de estar vivo
Y perdido en medio de los vivos,
Con el temple de seguir siendo uno
Mañana tras mañana,
Con la tenacidad de seguir diciendo
Lo que se quiere con este corazón,
Con este corazón impreso
En la tormenta,
Siempre a punto de ser
Baño de tinieblas
O pastel de melocotón.
Un pedazo que tiembla en medio de la inmensidad

Los sueños son tan claros
Y la realidad es tan escasa
Que se nos nubla la vista
Nada más despertar.
Más allá del cristal está
Todo dispuesto a pedazos,
Dividido y escondido
Entre distintas porciones
Del pastel que viaja
De una punta a otra punta
De la superficie terrestre
Y más allá,
Pero el cerebro se vuelve
Loco por unir los pedazos
Y conseguir tener
Pensamientos claros,
Unidos y sólidos
Como los que permanecen
Intactos en los sueños,
Fuera del alcance
De la partición de afuera,
De la dispersión
Que nos despista
Y nos hace estar
Día a día
Fuera de sí,
Con la mente separada
De nuestra fuente.
Si volvemos a ella
Cada noche
Podremos ver
Cómo la realidad
De afuera
Es tan sólo un pedazo
Que tiembla
En medio
De la inmensidad.
martes, 24 de enero de 2012
El alma saliendo por la boca
se escurría tanto por escapar afuera
que los límites tatuados por la piel
no eran suficiente vértice para sostener
el equilibrio de tal locomoción en marcha.
Había días en los que ningún sostén
era capaz de contener nada,
ni los sonidos, ni los temblores,
ni ninguno de los sentidos válidos,
ni ninguna risa ni ningún estómago,
ni la comida que viaja adentro,
ni los acostumbrados órganos
a permanecer en silencio,
ni las palabras, ni la saliva ni las lágrimas,
ni el pasado ni el futuro ni las presentes
bocanadas de aire y de agua, de llamaradas,
de tierra arrastrada por tierras ahora vírgenes
y tan muertas a la vez, ni las historias tristes
ni los finales felices, ni las conversaciones a medias
ni la luz de las velas, ni lo de fuera ni lo de adentro,
ni lo de dentro ni lo de afuera, ni los colores,
ni los olores ni el vómito, ni los todos ni las nadas,
nada de nada, todo listo, todo en la línea de salida,
todo en el cruce de sentidos, todo agolpado en el vértice,
mudo, quieto, tintineante, repleto y hasta con arcadas,
asfixiado, desesperado por explotar al fin.
Todo sonido.
El alma sale por la boca y sigue siendo muda.
viernes, 13 de enero de 2012
Recuerdos de otro lugar
Vivíamos muy lejos de aquí,
viajábamos muy rápido,
y lo que es vivir era otra cosa.
Quizás era más parecido a existir,
y no es porque no viviéramos,
sino porque aquí vivir es sinónimo
de pesadez, lentitud y esfuerzo.
Aquí viviendo hasta los olores
se vuelven lentos y se mezclan
y pueden provocar vómitos.
Aquí nada es directo,
todo va por carreteras secundarias,
aquí se enganchan restos de tierra
ensangrentada y sudor sobre la tierra,
aquí se tose, se estornuda y todo es
intenso y pueril como las cloacas,
aunque se trate de sexo o de poesía,
aunque se trate de filosofía, libros
o belleza envasada y sublimada,
aquí todo paga su peaje de estanque,
su coordenada, su eslabón, su encaje;
su penitencia.
Aquí no es tan fácil ser lo que se es
aunque uno lo repita a su cuerpo
cada mañana, aunque uno lo escriba,
lo dibuje o lo cante, aquí no es fácil
ser lo que éramos cuando existíamos
y vivíamos, muy lejos de aquí.
jueves, 12 de enero de 2012
Hirondelle, tout de suite.
bella hirondelle,
el otro día fue mi cumpleaños
y me regalaron un vestido de golondrinas,
y eso que suelo cumplir en invierno
pero resulta que estoy migrando
de un número a otro
aunque todavía me queda un año
para que se cumpla la completa migración.
Tsuit, tsuit, tsuit,
bonita hirondelle,
sé paciente y ayúdame a cruzar la frontera
que me hace falta para atravesar los límites,
los pueblos, las ciudades y las comarcas,
los países, los lagos, los mares y las montañas,
la calidad de las profesiones y las identidades.
Reúne todo el valor que haga falta
para lanzarme a la carretera y agudizar mi canto,
para liberarme de maletas pesadas y jarrones viejos,
para contar tan sólo con las flechas que amo,
ahora, hoy, dentro,
y haz que esas se conviertan en la única ley
necesaria para cumplir el salto migratorio,
tsuit, tsuit, tsuit,
hirondelle,
tout de suite.